Es la segunda ciudad más poblada del país. Es uno de los principales puertos del Océano Pacífico. Es sede del Congreso Nacional y la Unesco la declaró, en 2003, Patrimonio de la Humanidad. Esas son algunas de las principales características de Valparaíso, uno de los lugares más emblemáticos de Chile.
Sin embargo, la ciudad porteña ha tenido que lidiar con un problema que afecta su calidad y prestigio: la acumulación de basura.
Y es que más allá de limpiar las calles después de cada celebración de año nuevo -donde este 2019 recogieron alrededor de 90 toneladas de basura-, en el último tiempo la Municipalidad ha buscado, mediante distintas acciones, terminar con la incómoda etiqueta que arrastra Valparaíso de ser una “ciudad sucia”.
Aplicar medidas para mejorar la imagen de la capital de la V Región se hizo más urgente cuando la Seremi de Salud le exigió al municipio presentar su plan de manejo de basura. Y en ese contexto, una cooperativa asumió el desafío de mejorar la imagen de las calles y plazas de Valparaíso.
Renacer Patrimonial
La Cooperativa Renacer Patrimonial reúne a 88 socios que anteriormente eran empleados de la empresa que prestaba servicios de aseo a la Municipalidad de Valparaíso. Luego de que en 2017 el municipio prescindiera el contrato con esta compañía, sus ex trabajadores decidieron organizarse como cooperativa y participaron en la licitación para limpiar la ciudad.
Finalmente, la cooperativa se adjudicó la licitación, ya que cumplía con los requerimientos para garantizar un servicio continuo, un plan de capacitación y el bienestar de los trabajadores.
Además, destacaron que era la única que presentaba un modelo más justo, ya que al agruparse como cooperativa, donde cada socio también es el dueño, pudieron cambiar sus condiciones laborales e incrementar los salarios, considerando que antes ganaban menos del sueldo mínimo.
Misael Baeza, su presidente, recuerda lo importante que fue que se asociaran. “Nos dimos cuenta que al unirnos como cooperativa podíamos mejorar nuestra forma de trabajar. Fue un hito importante demostrar que sí se podía”, señala.
Los servicios de Renacer Patrimonial incluyen la mantención de áreas verdes, el aseo y limpieza de empresas e instituciones, servicios de hidrolavadora y de reciclaje, donde próximamente buscan adquirir un camión para juntar material que se pueda reciclar.
Pero no solo ofrecen estos servicios. También se preocupan de la calidad de vida de sus socios en distintos ámbitos. Por ejemplo, los ayudan en buscar alternativas para nivelar sus estudios, en la postulación a subsidios habitacionales y la opción de generar un ahorro por descuento de planilla; además de contar con convenios médicos de ortopedia, ópticas y tratamiento de odontología.
En el caso de la socia Arlette Meza, agruparse con sus colegas ha significado un cambio importante en su vida. “En un comienzo no sabía lo que era una cooperativa, y al ser parte de una de ella fue súper bueno para mí porque tenía los ideales que siempre había querido, que era la unión, trabajar como una familia y buscar el beneficio para todos”, dice. 
Mientras que Misael Baeza complementa que “en esta cooperativa hay cariño y respeto y los socios se merecen lo mejor porque se sacan la cresta todos los días. Lo importante es que el trabajador esté contento, ya que son personas y no esclavos”.
Ya desde abril de 2018 que Renacer Patrimonial busca mantener la limpieza en Valparaíso. Sin embargo, Baeza indica que los habitantes son claves si se quiere borrar ese estigma de ser una “ciudad sucia”.
“Hay trabajadores que están limpiando y detrás hay otro tipo que está botando basura. Falta más respeto entre nosotros mismos, porque si bien ha mejorado la limpieza de las calles, no podemos hacer nada si la gente no ayuda”, dice.
Autor: Diego Almazabar, https://cooperativas.emol.com/


Andrea Curumilla, su presidenta, señala que la cooperativa se creó hace 22 años y que en un comienzo su objetivo era mejorar los ingresos familiares de cada miembro. “Al principio la idea era solo vender ajo con el valor agregado de que incluye ser entregado con unas mallas con una etiqueta que dijera que era producido en Chiloé”, dice.
Andrea Curumilla cuenta que todos los socios viven en un radio de cuatro kilómetros. Las ganancias se reparten entre cada uno ellos. “Tenemos un sistema solidario y todos se ven beneficiados. Aquí se generan otro tipo de relaciones y esa es una de las ventajas de las cooperativas: tú te puedes educar y adquirir otro tipo de conocimientos y poder compartir con tus vecinos”.




“Faltaban lugares donde hacer actividad física y la mayoría de los gimnasios estaban en el centro de la ciudad”, dice Marjorie. Así fue como se atrevió y con unos ahorros arrendó un espacio para crear el Sport Gym Santa Julia, un pequeño gimnasio con seis máquinas de ejercicio.
“Nuestra cartera está dirigida principalmente a micro empresarios y a personas que tienen alguna actividad independiente que algunas instituciones financieras no atienden porque no tienen cómo demostrar una renta formal“, dice.
Ahora la joven cursa cuarto medio. Gracias a su esfuerzo y sacrificio, está cada vez más cerca de cumplir su sueño de estudiar Psicología. Y lo ha hecho superando carencias económicas, teniendo que trabajar los fines de semana como empaquetadora de un supermercado para mantener el hogar junto a Luciernes, quien por su parte trabaja como temporera agrícola.
Angélica Moreno, gerente general de Cooplacia, señala que el desafío de la cooperativa es terminar con la idea de que estas organizaciones solo se dedican a entregar agua potable. “Nosotros nos hemos enfocado en la ayuda social y en mejorar la calidad de vida. La idea es acercarnos a la próximas generaciones para que puedan seguir con la gestión y que vayan apreciando lo positivo que es tener una cooperativa dentro del sector”, dice.

Nelly Pavez, su gerente general, dice que “el plus que tiene esta cooperativa es que estamos radicados en una comuna donde confiamos mucho en la gente. Siempre hemos tratado de destacarnos un poco por la atención más personalizada y que los ejecutivos conozcan al socio y lo saluden por su nombre”.
“El tema del gimnasio fue nuestro gancho y nos ayudó a que el promedio de edad bajara. Ingresan muchos jóvenes y el desafío es que ellos sean los futuros solicitantes de nuestros servicios financieros. Nuestra política interna es que el gimnasio no genere renta. No nos interesa ganar plata con el gimnasio, es un beneficio para ellos”, dice.
Flores era precisamente el tipo de socio que buscaba atraer Islacoop. Sobre todo porque llegó con una propuesta clave para modernizar a la cooperativa: medir sus huellas de carbono y de agua.
También se puede decir que, c
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