El lago Lleu Lleu (Región del Biobío) es uno de los grandes atractivos que ofrece el sur de Chile, y para potenciarlo como destino turístico y poner en valor la cultura mapuche, la Cooperativa Aukinko Leubu realiza turismo vivencial con las comunidades de la zona.
Un estudio técnico de la Dirección General de Aguas (DGA) examinó el agua de todos los cuerpos lacustres de Chile. Y mediante distintos análisis de laboratorio, el resultado dice que el lago Lleu Lleu de la provincia de Arauco (Región del Biobío) tiene las aguas más limpias de todo el territorio.
Pero este sello característico del Lleu Lleu -cuyo nombre en mapudungun significa derretirse o desmoronarse– tiene otra cualidad más, porque es el único lago en el país que es protegido por las comunidades mapuches.
Históricamente las familias se han dedicado a cuidar este lugar ubicado en plena cordillera de Nahuelbuta. Y tienen sus reglas acorde a sus tradiciones: por ejemplo, se debe realizar una ceremonia para pedir permiso al lago antes de navegar en él, y está prohibido el ingreso de embarcaciones con motor.
El lago es uno de los grandes atractivos que ofrece el sur de Chile, y para potenciarlo como destino turístico y poner en valor la cultura mapuche, allí se encuentra Aukinko Leubu, una cooperativa de trabajo dedicada a realizar turismo vivencial en las riberas del Lleu Lleu.
Aukinko Leubu
Aukinko Leubu nació en 2008 con tres familias y en la actualidad son más de 30. Buscan que los visitantes puedan conocer en profundidad cómo vive esta comunidad mapuche del Siglo XXI con una serie de circuitos turísticos.
Esto consiste en una inmersión en territorio mapuche donde los visitantes participan en las actividades diarias de las comunidades incluyendo visitar a la Machi de la zona. Asimismo, otras alternativas son la navegación en bote o kayak por el lago, cabalgata, artesanía en cestería y un baño en tinajas con yerbas medicinales, donde un guía relata la cosmovisión mapuche.
Neftalí Nahuelqueo, gerente de Aukinko Leubu, dice que su particularidad es que los turistas “valoran que no ambientamos el lugar y que mostramos lo que hacen las comunidades mapuches de la actualidad, quienes no cambiaron su rutina por el turismo, sino que invitan a los visitantes a participar en sus actividades”.
Esta interacción con el medio ambiente y la comunidad no solo ha llamado la atención de los visitantes chilenos, sino que también en el extranjero. Es el caso de Francia, donde Aukinko Leubu, con el apoyo del proyecto Arauko Ties, tiene convenios con dos agencias para recibir turistas de ese país.
Cooperativa para todos
Neftalí Nahuelqueo señala que antes cada habitante trabajaba por su cuenta con el turista. Pero cuando decidieron unirse en Aukinko Leubu, cada socio aumentó sus ventas entre un 30 o 40%. “Estamos en una economía horizontal. Las utilidades se reparten de forma igual entre la persona que tiene la pequeña huerta y el que tiene las cabañas. De esta manera englobamos a todos los que viven en el sector”, indica.
En el caso de Luis Quintana, que ofrece estadía en su cabaña a la orilla del lago, la cooperativa permitió que aumentara la difusión de este destino turístico a través de redes sociales y aplicaciones como Booking y Airbnb.
“Ha sido una ventaja unirse porque las ventas subieron y se ha logrado romper la estacionalidad, puesto que antes teníamos arriendos solo en verano, y con la cooperativa se ha podido trabajar más en equipo logrando tener turistas casi todos los fines de semana”, dice Quintana.
Por su parte, Florentina Viluñir, que tiene dos cabañas en el sector, dice: “tratamos de entregar un buen servicio al visitante y de forma asociativa. La idea de organizarnos fue entregar un servicio completo y complementario, donde lo que yo no tengo lo puede ofrecer el otro”.
Los siete circuitos turísticos de Aukinko Leubu
Circuito Inmersión Mapuche: Los visitantes se interiorizan en la comunidad mapuche del Lago Lleu Lleu. Son actividades como desayuno con productos locales, navegación en bote o kayak, cabalgata y artesanía en cestería. Todo incluye traslado, alojamiento, comidas, tinaja y visita a Machi.
Circuito Rural: El recorrido comienza temprano con la ordeña de la vaca y una muestra de producción de quesos. Hay un almuerzo en el Valle Encantado y después se conoce el Salto Tesoro, trayecto donde se cruza el río en carreta o caballo.
Circuito Sensaciones: Se empieza con un paseo en bote por el lago Lleu Lleu. Después viene un almuerzo campestre con productos de la zona. El día finaliza con un baño en una tinaja caliente en medio del bosque. Se incluye bote con guía, almuerzo, tinaja caliente y traslado desde la plaza de Contulmo.
Circuito Ancestral: Se visita a las artesanas de Ñocha para aprender la técnica de tejido ancestral. Sigue un trekking y paseo en carreta hasta el cerro Tren-Tren Winkul que incluye almuerzo. Se termina con un paseo en bote.
Circuito Místico: Traslado de un bote en bueyes para después navegar en el lago Lleu Lleu y almorzar a sus orillas. Finaliza con pesca en lugares ancestrales y descanso en playas privadas. Incluye almuerzo, bote con guía y traslado desde Contulmo.
Circuito Vivivacor: Es en un trekking en el Parque Nativo La Esperanza. Luego hay una demostración del cultivo de frutilla blanca, fresón y el arándano. Se termina con un momento de relajo en una tinaja caliente. Incluye almuerzo, traslado desde Contulmo y tinaja caliente.
Circuito Lafken: Comienza a las once de la mañana con pesca artesanal en las orillas del mar. Después viene un almuerzo en una ruka al borde del lago Lleu Lleu en el sector rural El Malo. Finaliza con una ceremonia ancestral y charla sobre la cosmovisión mapuche. Se incluye almuerzo, guía local, redes de pesca, mosquitera y snack artesanal.
Fuente: EMOL


Con todas estas complejidades, ¿por qué se sigue produciendo en la zona más austral del mundo? Antecao dice que el clima también trae una recompensa: Las condiciones adversas permiten que se desarrolle una fruta y verdura mucho más aromática y sabrosa.“Por ejemplo, la frutilla en el norte no es muy buena, pero aquí es sabrosa y dulce”, añade.
“Habíamos estado pegados en los 35 mil kilos, pero logramos superarnos con una mayor planificación y porque mejoraron los compromisos de los socios. Tratamos de motivarlos y hacerlos entender que la cooperativa es una empresa de ellos y que pueden conseguir semillas de buena calidad, insumos que si no fueran socios no tendrían”, indica.
Y es que si bien antiguamente esta fruta se usaba para el lavado de pelo o para el consumo de animales de secano, un grupo de agricultores de la Provincia de Limarí utilizan la rumpa para hacer pulpas, mermeladas y jugos que se ofrecen a distintos mercados, donde también se sirve como cóctel en bares y restaurantes, incluso como productos de repostería.
Este grupo de personas trabaja en la elaboración de alimentos en base a este fruto del copao, donde fueron capacitados por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), la principal institución de investigación agropecuaria de Chile que busca contribuir al desarrollo de pequeños productores.
Luis Gallardo, gerente general de Rumpacoop, señala que uno de sus principales objetivos es “poder incrementar nuestros ingresos. La mayoría de los socios son pequeños agricultores que con la sequía nos vemos totalmente afectados, por lo que esto nos permite trabajar con la fruta y darle un valor agregado”.




Además, destacaron que era la única que presentaba un modelo más justo, ya que al agruparse como cooperativa, donde cada socio también es el dueño, pudieron cambiar sus condiciones laborales e incrementar los salarios, considerando que antes ganaban menos del sueldo mínimo.

Andrea Curumilla, su presidenta, señala que la cooperativa se creó hace 22 años y que en un comienzo su objetivo era mejorar los ingresos familiares de cada miembro. “Al principio la idea era solo vender ajo con el valor agregado de que incluye ser entregado con unas mallas con una etiqueta que dijera que era producido en Chiloé”, dice.
Andrea Curumilla cuenta que todos los socios viven en un radio de cuatro kilómetros. Las ganancias se reparten entre cada uno ellos. “Tenemos un sistema solidario y todos se ven beneficiados. Aquí se generan otro tipo de relaciones y esa es una de las ventajas de las cooperativas: tú te puedes educar y adquirir otro tipo de conocimientos y poder compartir con tus vecinos”.

